.: Especiales
.: Cultural
.: Editorial

.: Noticias
.: Banda del mes
.: Banda nacional

.: Recomendados
.: Programación
.: Descargas

.: Enlaces
.: Quiénes somos
.: Contacto
     

LOS HIJOS DE ODÍN

Ediciones anteriores
 

· Metal: La construcción del acero en tres actos

· Carta de amor a un novel heideggeriano

· Chaotica Concept

· Cronología del Metal Medallo

 

EL COLETAZO NORUEGO EN MEDELLÍN
Por: Juan David Alzate

Las actuaciones vandálicas de las bandas de Black Metal de Noruega fueron lo suficientemente relevantes como para ser reseñadas en las primeras páginas de los más importantes periódicos nórdicos. El problema fue nacional y la situación llegó a los estrados judiciales.

La característica ideológica del Black Metal de ese país, en términos culturales y filosóficos, se determinaba por su pasado pagano, el cual fue destruido por el imperio católico – apostólico, la llegada de la iglesia judeo – cristiana y su consolidación en el país con el protestantismo. Todo esto sería suficiente argumento como para declarar una guerra en la que se proclamaba por recuperar el valor ario y anticristiano; en últimas, el satanismo del Black Metal noruego, hacía (hace) un llamado a su pasado vikingo y pagano, y para ello declara una guerra frontal al cristianismo que, consideran, acabó con esa cultura.

   

El nuevo satanismo de Anton La Vey, devenido de Alister Crowley, no tuvo cabida en esta dinámica de Noruega, a pesar de ser parte importante en la propuesta mundial en la que se vería envuelta el Metal en sus inicios: como es el caso de Venom, Celtic Frost, Mercyful Fate y Slayer. Por ello, puede decirse que el Black Metal escandinavo es más hijo de Bathory, por su aporte desde las culturas ancestrales, que de las anteriores bandas.

Con estas ideas se conforma como cabeza principal del desarrollo ideológico del Black Metal en Noruega la agrupación Mayhem. Liderada ésta en sus inicios por Euronymus, quien se propuso una batuta clara para el género: legitimar a través del Inner circle las “verdaderas” bandas del país.

De esta manera, la fuerza de los sucesos en Noruega provocó un coletazo a nivel mundial; ese mismo que llegaría a Medellín, pero amoldado a sus características.

Para los años en que el Inner circle se encontraba en todo su furor, en la ciudad se gestaban bandas como Maleficarum y Nebiros, las cuales lideraron la escasa escena black metalera de Medellín. Por esa época, que comprende entre los años 1990 y 1993, hay que destacar las relaciones directas entre Euronymus con Mauricio Montoya “Bull Metal”, quien en aquel entonces contaba con el programa La cortina de hierro en Caracol Radio.

“Yo supe que por medio de cartas, ‘Bull Metal’ mantenía contacto con muchas bandas en el exterior. Especialmente con Euronymus, de Mayhem”, cuenta Alex Oquendo, vocalista de Masacre.

El año 1994 fue uno de los más importantes para la escena metalera mundial; al parecer, el asesinato de Euronymus por parte de Varg Vikerness (Burzum), en 1993, marcaría fuertemente. Surgieron en aquel entonces bandas como Beelzebul, Erzebet, Infernal y Typhon. Además, se consolidaron bandas como Nebiros y Maleficarum.

“Queremos proyectar las vivencias que nosotros podemos tener; mostrar nuestro estilo de vida, el inconformismo contra los seres cristianos, que son más bien hipócritas, pues se la pasan haciendo cosas muy diferentes a las que predican”, afirmó la agrupación Maleficarum en la séptima edición de la revista Hell Zine, en el año 1994.

Y es con la dinámica purista, generada por el radicalismo del Black Metal noruego, que se conforman los “parches” de este género en la ciudad. “Si se veía un ‘mancito’ que llevaba una camiseta de Mayhem, una pentatónica y cosas así, se le cuestionaba. Si respondía que era para sentir el poder de Satán y cosas así, se le quitaba la camiseta. Era un Noruega chiquito. Uno sabía que muchos de los que tenían las camisetas era por moda y no por sentir realmente el Black Metal”, comenta Juan Alvear, de Maleficarum.

“Lo de las camisetas no lo comparto. Muchos de ese parche fueron y son mis amigos. El asunto es que Euronymus dejó un legado muy grande acá. Él era el ejemplo a seguir como metaleros”, manifiesta Hugo Uribe, baterista de Witchtrap, sobre el enfrentamiento de algunos metaleros con los iniciados en el Metal en Medellín.

El radicalismo y purismo del Black Metal en la ciudad reflejó su furor en el control de los “parches”. Como una esfera cerrada, se consolidaron “Las cabras” y, su contraparte, “Los lobos en contra de Cristo”, encabezados por “Bull Metal”.

A diferencia de los hechos ocurridos en Noruega, que llegaron a su máxima expresión con la quema de iglesias, el suicidio de Death y el asesinato de Euronymus; en Medellín los sucesos fueron de la mano del control hacia los nuevos miembros del Metal y, por lo tanto, su máxima expresión se dio con el robo y destrucción de camisetas y simbologías metaleras.

En este sentido, la aplicación de la concepción del Black Metal noruego, entendido como una lucha contra el poder eclesiástico, no fue lo suficientemente clara en Medellín. No sucedieron actos transparentes de agresión por parte de la escena black metalera en contra de la iglesia; igualmente, la concepción de lo ario no aplicó en la ciudad y en ninguna de las urbes latinoamericanas.

Aun así, la forma del Black Metal en Medellín, en el inicio de los noventa, tendría la característica de ser apegada en su manera de actuar a la escena noruega. Pero en términos sonoros, el sonido nórdico no caló con la tradición del Ultra Metal que pasaba. El sonido primigenio del Black Metal de Medellín se mantuvo de la mano del conocido “Metal Medallo”: Nebiros y Typhon son una muestra sonora importante.

Más adelante grupos como Maleficarum, Satanachia e Infernal llegaron con sonidos más de la vena nórdica, ofreciendo así un carácter más internacional a la escena blackera local.

:. Primera entrega: El arribo .:

:. Tercera entrega: La escuela del nuevo satanismo.:

:. Cuarta entrega: El Black Metal y su funcionalidad en América Latina .: