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Luego que la Constitución del año 1991 declarara a la sociedad colombiana como un país con libertad de culto y libertad de expresión, las persecuciones religiosas desde el punto de vista legal quedaron relegadas. La Policía no tendría porqué llevar a cabo ni capturas, ni retenciones causadas por el culto diferenciado al de la Iglesia Católica predominante; se partía de la premisa que todas las adoraciones tendrían igualdad de derechos y de deberes.
Es así como surgen, bajo el amparo del derecho constitucional, una proliferación de cultos en el país que darían como resultado una explosión de iglesias de garaje y de personajes líderes religiosos en cada una de ellas. El satanismo en la ciudad, visto entonces de esta manera, puede considerarse con la libertad de profesarse sin tener conflictos de manera legal. La lucha sería pues para éste, con la cultura y con la tradición, mas no con la legalidad.
De esta manera, el contexto legítimo en el que llegó el Black Metal a Medellín fue en el de la libertad, tanto de expresión como de culto; pero la tradición pesa y las costumbres conservadoras propias del mundo eclesiástico de la ciudad provocarían que esa llegada a la ciudad fuera lo suficientemente notoria y conflictiva. La ciudad cuenta con la iglesia católica más grande del país y con el cardenal con más posibilidades de ser Papa.
La agrupación Nebiros surgiría en 1990 en esta ciudad timorata y sería quien tomaría la batuta para que el Metal, encabezado por la figura de Satanás, fuera lo suficientemente explicito y en serio. No más discursos donde la figura del demonio fuera la excusa de la irreverencia. En el Black Metal, la pentatónica y el macho cabrío tomarían un sentido más importante y se reverenciaría con toda posición clara y significativa hacia ellas.
“Recuerdo que en ese ‘parche’ de la Cámara de Comercio éramos todos metaleros. No había diferencias, era un parche muy bacano. Antes nos hacíamos por la iglesia San José, pero la gente nos sacó de ahí. Intercambiábamos música, era un ‘combo’ de amigos. Ya luego, con la llegada del satanismo y todo eso, muchos nos abrimos pues muchos decían que ya Slayer y todo lo anterior era ‘casposo’, que el verdadero Metal era el Black de Mayhem, Darkthrone y todo esto”, recuerda Alex Oquendo sobre lo que luego se conocería como “Las Cabras”.
Noruega sería entonces la fuente del Black Metal. Las inspiraciones provocadas por la agrupación Venom tomarían forma y serían adaptadas a toda una propuesta conceptual y filosófica, permeando así todos los aspectos de la cotidianidad. Se crearía entonces el mundo del Satanismo y del Black Metal en un sólo espacio.
El Black Metal noruego era entonces satanista, convencidos por una lucha en contra del cristianismo; tanto, que su objetivo se centró en expulsarlo de su país. Aferrados a su pasado pagano, abogaban por el renacer de las antiguas prácticas vikingas, como las peleas de sangre y las matanzas por venganza.
Quienes sembraron la semilla en Noruega fueron los miembros del grupo Mayhem, con su guitarrista Euronymous y el batería Hellhammer al frente. Tras la muerte de Dead (su vocalista), Euronymous decide crear el Inner Circle, un grupo sectario que, básicamente, se propuso dos objetivos: luchar contra el cristianismo instalado en Noruega, y controlar las bandas de Black Metal que surgían en el país nórdico para decidir si realmente eran "auténticas" y dignas de pertenecer al género.
Todo el Inner Circle, el cual era conformado por bandas como Darkthrone, Immortal, Enslaved, Burzum, Emperor y algunas más, desdeñaba la glorificación de la debilidad del cristianismo, así que desarrollaron un plan para destruir el orgullo y gloria de Noruega, quemando algunas de las antiguas iglesias cristianas de madera, las cuales se encontraban estratégicamente ubicadas en lugares de culto pagano; con esto recordarían a las personas que aún eran "hijos de Odín". 22 iglesias, algunas que databan de épocas medievales, fueron destruidas durante cuatro años en la guerra desarrollada por el Inner Circle.
:. Segunda entrega: El coletazo noruego en Medellín .:
:. Tercera entrega: La escuela del nuevo satanismo.:
:. Cuarta entrega: El Black Metal y su funcionalidad en América Latina .:
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